Rosa M. Loaiza S.
Diversidad de autores se han dado a la tarea de plantear definiciones para este agente nocivo de la salud. Pero aún, cuando muchos lo han hecho, todas apuntan a un mismo concepto que hace referencia a la indeseabilidad y a lo molesto.
La problemática del ruido no se limita únicamente a espacios de ocio, recreación, etc. sino que dado el crecimiento de la industria y la necesidad del hombre por expandir sus horizontes económicos y buscar la satisfacción de sus necesidades individuales, familiares, etc., nuestros ambientes cotidiano y laboral, han dejado de ser tranquilos como en las primeras épocas cuando el trabajo se limitaba al procesamiento de la materia prima con herramientas manuales, para pasar a convertirse en ambientes hostiles, repletos de sonidos deteriorantes de la audición y causantes de diversidad de síntomas en el organismo humano.
La pérdida auditiva inducida por ruido ocupacional es un problema de grandes magnitudes en el mundo y para cerciorarse de ello, basta con hojear la declaración realizada por la Organización Mundial de la Salud en su Guidelines for Community Noise, donde afirma que "El deterioro de la audición inducido por ruido es el riesgo ocupacional más prevalente e irreversible en el mundo, y se estima que 120 millones de personas alrededor de él tienen dificultades de audición incapacitantes" (Chepesiuk 2005) ,.
Para la Salud Ocupacional esta patología es un total reto, pues cuando se desarrolla, se traduce en un alto costo económico para las empresas y también ocasiona un impacto severo en la calidad de vida de los trabajadores a quienes daña, dado su carácter irreversible y repercusiones sociales en términos comunicativos. Sumado a esto los controles requeridos para eliminar o controlar el ruido, ya sean en la fuente, medio, administración o trabajador, generan costos altos sobretodo los de carácter técnico (fuente y medio ambiente), razón por la cual, los empleadores se "toman su tiempo" para pensar en invertir en estas medidas.
Con el surgimiento de las enfermedades, el hombre se vio en la obligación de "inventar" métodos de contención y hasta de erradicación de éstas. Luego, esto se fue extendiendo a la búsqueda de las causas, determinación de los agentes causantes y a la frecuencia con que aparecían, fue así como fue surgiendo de acciones empíricas la disciplina conocida hoy como Epidemiología, cuyo concepto evolucionó, pasando de los procesos infecciosos a los crónicos, hasta la medicina preventiva, salud comunitaria y servicios de salud.
En Epidemiología existe una estrategia entendida como información para la acción, que constituye un instrumento de vital importancia para identificar, medir y analizar los problemas y condicionantes de la salud que afectan a la población y, sobre esa base, tomar decisiones orientadas a promocionar la salud, prevenir la enfermedad o, en su defecto, controlar los problemas que ya se hayan presentado. Con todo esto se hace referencia a la denominada Vigilancia Epidemiológica, cuyo concepto se ajusta no solo a la salud pública sino también a la laboral, dirigiendo su enfoque a los factores de riesgo específicos presentes en las empresas y a los efectos de estos en la salud.
Para que el proceso de vigilancia epidemiológica coadyuve la conservación de la audición de los trabajadores, se requiere la creación de un sistema debidamente estructurado, que tenga dentro de su conformación el establecimiento de acciones diagnósticas, de intervención, evaluación y seguimiento que se oriente al factor de riesgo ruido y que contenga también un plan integrado de educación y capacitación para el trabajador. Estas acciones deben estar incluidas dentro de los programas de salud ocupacional de cada empresa, en las actividades de los Subprogramas de Medicina Preventiva y del Trabajo y el de Higiene y Seguridad Industrial, no solo por su carácter obligatorio, pues la salud además de derecho, es un deber individual y colectivo, en el que el trabajador, el empleador, los encargados de la salud ocupacional en la empresa, las ARP y el Estado, deben cumplir.
En ese informe se define un "plan de trabajo cuyo objetivo fundamental es incrementar el diagnóstico y prevenir las enfermedades profesionales de mayor prevalencia en nuestro país", entre ellas la Hipoacusia Neurosensorial Inducida por Ruido. Dicho plan de trabajo fue incluido en el Plan Nacional de Salud Ocupacional 2.003 – 2.007, refrendando de esta manera el compromiso del Ministerio frente al tema de la prevención de las enfermedades profesionales.
La Guía de Atención Integral de Salud Ocupacional para Hipoacusia Neurosensorial Inducida por Ruido (GATI- HNIR), tiene como objetivo emitir recomendaciones basadas en la evidencia para el manejo integral (promoción, prevención, detección precoz, tratamiento y rehabilitación) de esta patología en el lugar de trabajo y no incluye, por tanto, el trauma acústico ni otros tipos de hipoacusia. Las recomendaciones emanadas de la misma, pretenden orientar la buena práctica del quehacer de los usuarios de la guía, con base en la mejor evidencia disponible, y no adoptarlas deberá tener una justificación suficientemente soportada. Adicionalmente, contribuye a los procesos de determinación del origen y pérdida de la capacidad laboral.
Pero además de esta guía, existe legislación en Colombia que reglamenta la existencia e implementación de Sistemas de vigilancia Epidemiológica en las empresas, la difusión de información en salud y la obligatoriedad de los reportes de enfermedades profesionales ante las instituciones competentes.
Pero la preocupación por el ruido sigue creciendo; Colombia peligrosamente se ha convertido en un país ruidoso, lo que representa un grave daño para la salud de sus habitantes, y el aumento de inversión en clínicas y medicinas; además, del problema social que representa la "Cultura" del Ruido, que ha llegado al extremo de daños a la propiedad y a la integridad física, y la falta de autoridad de quienes por ley deben ejercerla, ya sean las Corporaciones Autónomas Regionales y las Secretarías del Medio Ambiente; estas fueron las conclusiones a las que se llegó en el Primer Congreso Colombiano del Ruido, que terminó el 24 de abril de 2008, en la ciudad de Santa Marta. Este Congreso se convirtió en el Primero que se realiza en América sobre el tema, estuvo a cargo de doce conferencistas que buscaron lograr la concientización sobre el grave peligro que representa el RUIDO para la salud de los colombianos, para la industria del turismo, para la formación escolar de las nuevas generaciones y para la misma economía de los pueblos. En él salieron a resaltar las diferentes aplicaciones técnicas que se usan en el control del Ruido y se demostró cómo el mundo de la tecnología ha tenido que investigar y buscar estrategias necesarias para su medición y diagnóstico pues el ruido ya es considerado una peste mundial.
Para eliminar o controlar la contaminación auditiva en los centros laborales, es importante contar con la participación de empleadores y trabajadores en actividades de capacitación, promoción y difusión de la seguridad y salud en el trabajo, y no dejarlo solamente a los profesionales de la salud, quienes desde su responsabilidad unen esfuerzos para favorecer la construcción de la cultura de prevención y de autocuidado. Pero también es cierto que el aporte financiero de las empresas para la implementación de medidas preventivas y correctivas, no puede faltar. Éste es quizá el primer factor intermitente para la toma de estas, ya que tienden a suponer el cambio de maquinaria, mantenimiento periódico, ajustes de infraestructura, etc., lo cual conlleva tener que realizar inversiones de dineros altas.
Con todo lo dicho se puede decir que el ruido es una de las causas potenciales productora de deterioro auditivo en la mayoría de las comunidades. Nuestros trabajos, hábitos y recreación, nuestros barrios y casas están llenos con los niveles potencialmente dañinos de ruido. Si a esta situación global adjuntamos la exposición laboral a riesgos por ruido, definitivamente no se debe dejar de considerar que estamos ante la presencia de un problema de salud significativo, en el que el Estado, los profesionales de la salud y la sociedad en general, tenemos mucho que aportar.
En lo referente a la problemática del ruido la unificación de esfuerzos de las diferentes disciplinas médicas contribuirían a la disminución de la aparición de esta patología, en el fonoaudiológico, los aportes están dados en materia de evaluación, diagnósticos, educación y capacitación al trabajador sobre ruido industrial, sus repercusiones en la salud, uso y mantenimiento de elementos de protección personal y fomento de la prevención y del autocuidado. De tal forma los fonoaudiólogos que intervienen en la elaboración de los sistemas de vigilancia epidemiológica o programas de conservación auditiva, dentro de las empresas, deben en conjunto con los equipos de Medicina Preventiva y de Seguridad e Higiene Industrial, aunar al establecimiento de medidas correctivas y de control que ayuden a disminuir el impacto de esta problemática, en la salud de los trabajadores; toda vez que ratifica su compromiso como profesional interesado en la comunicación y sus desórdenes, y por ende en los factores que propician el desmejoramiento de ésta y al de la calidad de vida de quienes lo padecen.
Por:
Rosa M. Loaiza S.
Fonoaudióloga
T.P.09-01479
