lunes, 12 de abril de 2010

Emergencia Social´: ¿Salud para-quién?

EMERGENCIA SOCIAL: ¿SALUD PARA TODOS? O ¿SALUD PARA UNOS?*


“La libertad y la salud se asemejan: su verdadero valor se conoce cuando nos faltan”.
Henri Becque

Frente a la difícil situación de salud por la que atraviesa Colombia y los altos índices de desempleo y pobreza, escondidos con estadísticas (pero que saltan a la vista cada vez que caminamos por una calle o transitamos una avenida), surge un agravante que sugiere olvidar la poca ética y dignidad humana, producto de la entrada en vigencia de los decretos de emergencia social, los cuales no tienen mal nombre, si la pretensión es sacarle más lágrimas al pueblo y aumentar su estado de “emergencia social”.

A razón de los debates sobre la aprobación o no de estos decretos, emerge la necesidad de indagar a profundidad en la problemática colombiana y preguntar entonces ¿qué se le augurará a los colombianos en materia de atención, si difícilmente un diagnóstico complejo, podrá ser llevado a cabo por especialistas? El panorama no será el mejor dado que la prioridad serán los servicios de baja complejidad, que sí son necesarios, pero no los que al final arrojan las respuestas mas certeras a las necesidades de salud de los pacientes.

Lo dicho, adula al Plan Obligatorio de Salud (POS), el cual tiene más exclusiones en materia de medicamentos, intervenciones y procedimientos, de las que incluye, teniendo en cuenta si se “paga la seguridad social o no”; para ello, basta hojear el listado de medicamentos, intervenciones y procedimientos, que deja clara la desigualdad entre contributivo y subsidiado. Esto apunta entonces a que el derecho a recibir un servicio “justo” según las necesidades, se gana por la capacidad de aporte al sistema. Sin embargo, la Corte Constitucional con su pronunciamiento bastante progresista, en la sentencia T- 760/08, invoca la unificación de los Planes Contributivo y Subsidiado, y por ende la nulidad de la inequidad en cuanto a los alcances del POS; esto permite fijar la mirada a esa igualdad que como personas, sin importar colores, raza, sexo, etc., proferimos; empero, hasta julio no sabremos de tal unificación. Además de progresista, es un pronunciamiento totalmente aceptable en términos de igualdad, pero ¿qué pasaría si de acordarse la emergencia social, se llevaría también a cabo la reducción del listado de medicamentos y otros, accesibles a los beneficiarios del sistema de salud? Esto es una real preocupación, partiendo de la desigualdad socioeconómica de la población colombiana, que tendrá que enfrentarse parcial o totalmente, a tener que asumir lo que quede por fuera del POS: ¿Dónde queda entonces la obligación del Estado como garante de salud? ¿Dónde quedan los que no tienen empleo? ¿Dónde quedan los que sí tienen, pero dado el costo de la canasta familiar, la manutención de los servicios del hogar, la educación de los hijos, además de los mismos aportes de salud, no les alcanza el salario mínimo? No es satisfactorio buscar el apoyo y aceptación del pueblo, con planteamientos como la nivelación en atención médica de pobres con más pobres, con el apoyo de los “no pobres”, si en el fondo se seguiría gestando el detrimento de la población en términos económicos y, con ello lo social y lo humano; y es que las evidencias están: la reforma al POS, por parte del gobierno, según fallos de tutela del tribunal, no se ha asomado por ningún lado. Entonces, ¿cómo es que se pide apoyo a los colombianos si se desconocen los pronunciamientos del tribunal y también de las Altas Cortes?

Pero a lo anterior, se suma algo más, y es la pretensión de coartación de la emancipación médica, lo que se catalogaría fácilmente como un atentado a la medicina, que marcaría un “significativo” precedente, si bien, en ninguna nación democrática se ha dado. ¿En dónde quedó la concepción de salud (en términos de dádiva) como un servicio para el ser humano, en el que se traducía el derroche económico en bienestar y no en producto comercial, si ahora lo que por fin está quedando al aire es la concepción de salud con eje economicista? No es una conclusión errada, pues el sistema político colombiano, enfatiza inversiones en la forma más que en el fondo, lo que nos lleva entonces a inferir que la crisis del sector en Colombia, se abduce de los pagos de atención No POS, pero sí apunta a la inversión mayoritaria en términos administrativos y no asistenciales. Así pues, se requiere fijar la vista hacia el “manejo” financiero de los recursos de salud.

Ahora bien, no se puede dejar de lado el papel de la Ley 100, tan necesitada de una reforma, con la que la oferta de salud quedó organizada en paquetes y planes, los contribuyentes, los subsidiados y los que quedan por fuera por no tener capacidad de pago, por lo que “su salud depende de los situados fiscales, municipal y departamental, y otros recursos presupuestales de nivel local y regional”[1]. En este orden de ideas el factor controlador se define por los precios de los paquetes, considerando la salud como un producto; esta presencia del dinero y del interés por el mismo, empiezan a regular la oferta y la demanda de los servicios de salud, definiendo con la ganancia la permanencia de una empresa que preste el servicio. Esta ley requiere un estudio racional y profundo, y no con golpes de mesa y decretos con visión de túnel e ilógica de lo que sería el futuro de la población en materia de salud.

Pero el panorama ha cambiado y ya se ven otras luces, tocará seguir preguntándose: ¿Qué pretendía el Ministerio de la Protección Social con los decretos de emergencia? ¿Quería acaso el Estado olvidarse de su papel como padre protector y garante de los derechos subjetivos de los coasociados? Son muchos los interrogantes que pueden surgir, pero difíciles las respuestas sino se miran desde el punto crítico todas las situaciones que circundan los indicios del poder y sus decisiones mismas. Por eso hay que aplaudir el alentador arranque de las ponencias NO a favor de la emergencia social y del informe emitido por el Magistrado Jorge Iván Palacio, sobre la inconstitucionalidad de ésta, que alientan a la vez a esperar casi que desmesuradamente el 19 de abril, día en que la Corte dictará su fallo. Se sabe que los argumentos a favor no darán espera, pero como “La salud de los colombianos se debe poner por encima de cualquier tema político”, tal como lo afirma el jefe de gobierno, no se puede llevar entonces a su politización sino por el contrario a su humanización, hecho por el cual, no hay que caer en contradicciones. En esta instancia, se encienden las veladoras a favor de la emergencia y en contra de ella, ya le queda a la alta Corte, el papel de emitir lo inexequible o exequible de la emergencia social; mientras tanto, los colombianos contienen la respiración a la espera del dictamen que permita suspirar diciendo: “Señoras y señores, la salud, es para todos”.

*LOAIZA SIERRA, Rosa Milena. Fonoaudióloga, egresada de la Universidad de Sucre, Colombia, Registro de la Asociación Colombiana de Fonoaudiólogos. ASOFONO. Estudios no Superiores en Salud Ocupacional.

Referencias Bibliográficas:

[1] RICO VELASCO, Jesús, Neoliberalismo, salud pública y atención primaria: Las contradicciones en el paradigma de salud para todos. Universidad del Valle, Cali. 2002. Ph.D. Profesor Titular, Director Escuela de Salud Pública, Facultad de Salud.

sábado, 6 de febrero de 2010

SALUD AUDITIVA: UN COMPROMISO DE TODOS EN EL TRABAJO

"Juguemos a Cuidarnos Nosotros Mismos, amémosnos... El tiempo para hacerlo nisiquiera nos lo da el reloj; el tiempo para hacerlo, nos lo damos nosotros mismos. Una de nuestras motivaciones debe ser, que no somos uno en una persona, somos una persona en muchas más".
Rosa M. Loaiza S.

En la medida en que avanzamos en materia de ciencia, tecnología y procesos industrializados, empiezan a surgir en nuestras sociedades diversos agentes contaminantes del ambiente que inciden directa y agresivamente sobre el bienestar integral humano; algunos en forma rápida, otros lenta y silenciosamente, tal como es el caso del ruido en los ambientes laborales.

Diversidad de autores se han dado a la tarea de plantear definiciones para este agente nocivo de la salud. Pero aún, cuando muchos lo han hecho, todas apuntan a un mismo concepto que hace referencia a la indeseabilidad y a lo molesto.

La problemática del ruido no se limita únicamente a espacios de ocio, recreación, etc. sino que dado el crecimiento de la industria y la necesidad del hombre por expandir sus horizontes económicos y buscar la satisfacción de sus necesidades individuales, familiares, etc., nuestros ambientes cotidiano y laboral, han dejado de ser tranquilos como en las primeras épocas cuando el trabajo se limitaba al procesamiento de la materia prima con herramientas manuales, para pasar a convertirse en ambientes hostiles, repletos de sonidos deteriorantes de la audición y causantes de diversidad de síntomas en el organismo humano.

La pérdida auditiva inducida por ruido ocupacional es un problema de grandes magnitudes en el mundo y para cerciorarse de ello, basta con hojear la declaración realizada por la Organización Mundial de la Salud en su Guidelines for Community Noise, donde afirma que "El deterioro de la audición inducido por ruido es el riesgo ocupacional más prevalente e irreversible en el mundo, y se estima que 120 millones de personas alrededor de él tienen dificultades de audición incapacitantes" (Chepesiuk 2005) ,.

Para la Salud Ocupacional esta patología es un total reto, pues cuando se desarrolla, se traduce en un alto costo económico para las empresas y también ocasiona un impacto severo en la calidad de vida de los trabajadores a quienes daña, dado su carácter irreversible y repercusiones sociales en términos comunicativos. Sumado a esto los controles requeridos para eliminar o controlar el ruido, ya sean en la fuente, medio, administración o trabajador, generan costos altos sobretodo los de carácter técnico (fuente y medio ambiente), razón por la cual, los empleadores se "toman su tiempo" para pensar en invertir en estas medidas.

Con el surgimiento de las enfermedades, el hombre se vio en la obligación de "inventar" métodos de contención y hasta de erradicación de éstas. Luego, esto se fue extendiendo a la búsqueda de las causas, determinación de los agentes causantes y a la frecuencia con que aparecían, fue así como fue surgiendo de acciones empíricas la disciplina conocida hoy como Epidemiología, cuyo concepto evolucionó, pasando de los procesos infecciosos a los crónicos, hasta la medicina preventiva, salud comunitaria y servicios de salud.

En Epidemiología existe una estrategia entendida como información para la acción, que constituye un instrumento de vital importancia para identificar, medir y analizar los problemas y condicionantes de la salud que afectan a la población y, sobre esa base, tomar decisiones orientadas a promocionar la salud, prevenir la enfermedad o, en su defecto, controlar los problemas que ya se hayan presentado. Con todo esto se hace referencia a la denominada Vigilancia Epidemiológica, cuyo concepto se ajusta no solo a la salud pública sino también a la laboral, dirigiendo su enfoque a los factores de riesgo específicos presentes en las empresas y a los efectos de estos en la salud.

Para que el proceso de vigilancia epidemiológica coadyuve la conservación de la audición de los trabajadores, se requiere la creación de un sistema debidamente estructurado, que tenga dentro de su conformación el establecimiento de acciones diagnósticas, de intervención, evaluación y seguimiento que se oriente al factor de riesgo ruido y que contenga también un plan integrado de educación y capacitación para el trabajador. Estas acciones deben estar incluidas dentro de los programas de salud ocupacional de cada empresa, en las actividades de los Subprogramas de Medicina Preventiva y del Trabajo y el de Higiene y Seguridad Industrial, no solo por su carácter obligatorio, pues la salud además de derecho, es un deber individual y colectivo, en el que el trabajador, el empleador, los encargados de la salud ocupacional en la empresa, las ARP y el Estado, deben cumplir.

La vigilancia de la salud de los trabajadores se realiza desde la medicina del trabajo y, el diagnóstico precoz y tratamiento implica la participación de las diferentes especialidades médicas. Es así como en Colombia, en el 2004, La Dirección General de Riesgos Profesionales del Ministerio de la Protección Social publicó el informe de enfermedad profesional en Colombia 2001 – 2002, que arrojó un panorama de morbilidad profesional, que sustenta la elaboración de cinco Guías de Atención Integral de Salud Ocupacional basadas en la evidencia (GATISO), las cuales entregó a los actores del Sistema Integral de la Seguridad Social.

En ese informe se define un "plan de trabajo cuyo objetivo fundamental es incrementar el diagnóstico y prevenir las enfermedades profesionales de mayor prevalencia en nuestro país", entre ellas la Hipoacusia Neurosensorial Inducida por Ruido. Dicho plan de trabajo fue incluido en el Plan Nacional de Salud Ocupacional 2.003 – 2.007, refrendando de esta manera el compromiso del Ministerio frente al tema de la prevención de las enfermedades profesionales.

La Guía de Atención Integral de Salud Ocupacional para Hipoacusia Neurosensorial Inducida por Ruido (GATI- HNIR), tiene como objetivo emitir recomendaciones basadas en la evidencia para el manejo integral (promoción, prevención, detección precoz, tratamiento y rehabilitación) de esta patología en el lugar de trabajo y no incluye, por tanto, el trauma acústico ni otros tipos de hipoacusia. Las recomendaciones emanadas de la misma, pretenden orientar la buena práctica del quehacer de los usuarios de la guía, con base en la mejor evidencia disponible, y no adoptarlas deberá tener una justificación suficientemente soportada. Adicionalmente, contribuye a los procesos de determinación del origen y pérdida de la capacidad laboral.

Pero además de esta guía, existe legislación en Colombia que reglamenta la existencia e implementación de Sistemas de vigilancia Epidemiológica en las empresas, la difusión de información en salud y la obligatoriedad de los reportes de enfermedades profesionales ante las instituciones competentes.

Pero la preocupación por el ruido sigue creciendo; Colombia peligrosamente se ha convertido en un país ruidoso, lo que representa un grave daño para la salud de sus habitantes, y el aumento de inversión en clínicas y medicinas; además, del problema social que representa la "Cultura" del Ruido, que ha llegado al extremo de daños a la propiedad y a la integridad física, y la falta de autoridad de quienes por ley deben ejercerla, ya sean las Corporaciones Autónomas Regionales y las Secretarías del Medio Ambiente; estas fueron las conclusiones a las que se llegó en el Primer Congreso Colombiano del Ruido, que terminó el 24 de abril de 2008, en la ciudad de Santa Marta. Este Congreso se convirtió en el Primero que se realiza en América sobre el tema, estuvo a cargo de doce conferencistas que buscaron lograr la concientización sobre el grave peligro que representa el RUIDO para la salud de los colombianos, para la industria del turismo, para la formación escolar de las nuevas generaciones y para la misma economía de los pueblos. En él salieron a resaltar las diferentes aplicaciones técnicas que se usan en el control del Ruido y se demostró cómo el mundo de la tecnología ha tenido que investigar y buscar estrategias necesarias para su medición y diagnóstico pues el ruido ya es considerado una peste mundial.

Para eliminar o controlar la contaminación auditiva en los centros laborales, es importante contar con la participación de empleadores y trabajadores en actividades de capacitación, promoción y difusión de la seguridad y salud en el trabajo, y no dejarlo solamente a los profesionales de la salud, quienes desde su responsabilidad unen esfuerzos para favorecer la construcción de la cultura de prevención y de autocuidado. Pero también es cierto que el aporte financiero de las empresas para la implementación de medidas preventivas y correctivas, no puede faltar. Éste es quizá el primer factor intermitente para la toma de estas, ya que tienden a suponer el cambio de maquinaria, mantenimiento periódico, ajustes de infraestructura, etc., lo cual conlleva tener que realizar inversiones de dineros altas.

Con todo lo dicho se puede decir que el ruido es una de las causas potenciales productora de deterioro auditivo en la mayoría de las comunidades. Nuestros trabajos, hábitos y recreación, nuestros barrios y casas están llenos con los niveles potencialmente dañinos de ruido. Si a esta situación global adjuntamos la exposición laboral a riesgos por ruido, definitivamente no se debe dejar de considerar que estamos ante la presencia de un problema de salud significativo, en el que el Estado, los profesionales de la salud y la sociedad en general, tenemos mucho que aportar.

En lo referente a la problemática del ruido la unificación de esfuerzos de las diferentes disciplinas médicas contribuirían a la disminución de la aparición de esta patología, en el fonoaudiológico, los aportes están dados en materia de evaluación, diagnósticos, educación y capacitación al trabajador sobre ruido industrial, sus repercusiones en la salud, uso y mantenimiento de elementos de protección personal y fomento de la prevención y del autocuidado. De tal forma los fonoaudiólogos que intervienen en la elaboración de los sistemas de vigilancia epidemiológica o programas de conservación auditiva, dentro de las empresas, deben en conjunto con los equipos de Medicina Preventiva y de Seguridad e Higiene Industrial, aunar al establecimiento de medidas correctivas y de control que ayuden a disminuir el impacto de esta problemática, en la salud de los trabajadores; toda vez que ratifica su compromiso como profesional interesado en la comunicación y sus desórdenes, y por ende en los factores que propician el desmejoramiento de ésta y al de la calidad de vida de quienes lo padecen.

Por:
Rosa M. Loaiza S.
Fonoaudióloga
T.P.09-01479

lunes, 27 de julio de 2009

...Y PA´ INICIÁ


LE SANTE ET LE DROIT, es un espacio creado para todos los cibernautas y la comunidad en general, con la pretensión de discutir, sistematizar, documentar e informar sobre los distintos problemas del derecho a la salud y la necesidad de su afirmación; así como, los avances científicos en esta materia.

El derecho a la Salud, es de aquellos llamados de segunda generación, debido al orden de su aparición histórica en el mundo de los derechos humanos. Hace parte de los derechos sociales y su eficacia ha sido posible en un contexto como el Colombiano, gracias a las sentencias de H. Corte Constitucional, quien ha concedido el carácter de derecho fundamental o "prima facie" por su conexidad con derechos civiles, y ha impuesto obligaciones tanto al Estado como a los particulares que prestan el servicio.

Por otra parte, el derecho a la salud es desconocido por los órganos gubernamentales de los países del orden mundial, quienes carecen de políticas públicas serias, que permitan satisfacer los requerimientos "médicos" que exige la gran mayoría de la población (empobrecida), tal como sucede en EE.UU., donde no ha habido voluntad política del gobierno OBAMA y su parlamento para atender a los miles de Estadounidenses que carecen de seguro médico.

La Salud, en el marco del libre mercado, no es vista como un problema de seguridad nacional, lo anteceden las aventuras y las hazañas belicistas que vienen imponiéndose como discurso "racional" y de primer orden, mientras que miles de personas mueren por falta de atención médica.

Es así como la necesidad de referir el tema de Salud y Derecho, se convierte en afirmar la voz del silenciado, del vulnerado, del mal informado, del inconciente, del desesperanzado, en aras de lograr con el intercambio y la batalla de ideas, la construcción de sujetos de derechos dispuestos a exigir y participar en la elaboración de políticas públicas estatales. De igual manera, la aproximación de trabajos de investigación permitirá y contribuirá a la construcción de conocimiento y generación de soluciones, dirigidas a controlar los diversos problemas de salud.